
Tren a las Nubes
El Famoso Tren a las nubes, es uno de los ferrocarriles más altos del mundo .
El Tren a las nubes alcanza los 4200 m.s.n.m. atravesando paisajes inolvidables de arroyos congelados, amarillos pastizales, iglesias en medio de la nada, acompañadas sólo por el sol de mañana y muchas historias.
El Tren a las nubes es toda una experiencia, que hay que vivirla para conocerla, sale desde Estación Belgrano muy temprano en la mañana; a esa hora donde sólo los pájaros y ese sol tenue despierta a la ciudad, cuando suena el silbato el Tren a las nubes comienza a paso lento, su recorrido hacia la Quebrada del Toro donde los paisajes inolvidables que uno va viendo se van perdiendo a sus espaldas para ver nuevas imágenes.
Cuando comienza nuestro viaje en el Tren a las nubes, el sol no nos acompaña. En la primera etapa, al llegar a Chorillos, el Tren a las nubes hace su primer cambio de riel para hacer su primer zig zag. Allí el sol empieza a aparecer por detrás de esas impetuosas montañas allá en el frente. El Tren a las nubes comienza a trepar y trepar por los rieles atravesando viaductos y túneles y rulos.
Sabemos que este Tren a las nubes atraviesa parte del Valle de Lerma, recorre la Quebrada del Toro hasta llegar a la Puna, y uno en su mente va creando imágenes de lo que será el viaje en el famoso Tren a las nubes, pero cada nuevo kilómetro que va recorriendo el Tren a las nubes va asombrando y dejando boqui-abierto a todas esas personas; de diferentes partes del mundo, diferentes idiomas, culturas que nos acompañan en el Tren a las nubes; con la misma sensación de asombro.
Máquina de foto en mano desde nuestros vagones del Tren a las nubes, vamos grabando estos paisajes para poder contar a nuestro regreso el maravilloso escenario vivido entre montañas de miles y miles de año que van cambiando con la erosión del viento, agua, amplitudes térmicas día a día además de llevarse muchas historias en el camino. Vamos dejando atrás, en el recorrido del Tren a las nubes, Santa Rosa de Tastil y su iglesia de Luján, su montañas rocosas y esos Cactus por doquier, para llegar a la puna donde aparecen las llamas en ese inmenso altiplano y donde el sol incansable e impiadoso calcina paredes de adobe y rellena esas calles grises del pueblo de San Antonio de los Cobres. El Tren a las nubes deja de lado el pueblo y de a poco va llegando ese momento tan esperado y ansiado, el Viaducto La Polvorilla, donde la estructura de hierro deja sin respiración a más de uno cuando el Tren a las nubes lo cruza.
En la parada del Tren a las nubes bajamos todos ansiosos por sacar esa foto que vemos en todas las revistas pero nos detienen esos niños de la zona con los cachetes paspados del sol y el viento y con esa mirada de ternura con la que nos piden sólo un saludo y nos dan la bienvenida. La gente de la zona espera con ansias la llegada del Tren a las nubes para así poder conocer toda esa gente asombrada de tantas imágenes vividas y también vender sus artesanías a todos esos turistas con ganas de llevarse otro recuerdo más del viaje.
El Tren a las Nubes comienza su regreso hacia la ciudad de Salta y todos volvemos felices de haber vivido semejante experiencia.
En el Tren a las nubes los guías de cada vagón siguen enseñándonos y nos acompaña una música de quenas que hacen que nos vayamos relajando y hasta casi dormir recordando las imágenes y experiencias vividas.
Alturas de las diferentes localidades de Salta


